Estos fáciles cuatro pasos pueden convertirte en un genio de las matemáticas

Muchas personas encuentran las matemáticas desalentadoras. Si esta afirmación es cierta, este artículo es para ti. Si no, este artículo sigue siendo para ti.

¿Qué piensas cuando te vienen a la cabeza las matemáticas? Quizás piensas en las fracciones intratables de x e y, o en problemas de palabras sin sentido. El dibujante Gary Larson describió una vez la biblioteca del infierno como conteniendo solo tomos gigantes de problemas de palabras. Ya sabes, “Si un tren sale de Madrid…”

De pequeño odiaba las matemáticas, es más, en BUP las suspendía constantemente, cosa que exacerbaba a mis profesores, que tuve 4, y a mis padres; después aprendí lógica matemática en la Facultad de Filosofía en Roma y fui entrenado casi como un matemático, y te voy a dejar en un secreto comercial: Esto no es lo que son las matemáticas, ni donde residen. Es cierto que aprender matemáticas a menudo implica resolver problemas, pero debe centrarse en la alegría de resolver puzles, en lugar de memorizar las reglas. Las matemáticas son un juego.

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«¿Qué tienen en común un cardo, un cerdo hormiguero y tu profesor de ‘Mate’?» | El Correo

«Hace unos días se encontraron el oxígeno y el potasio y les fue OK». Hacer chistes sobre los elementos de la tabla periódica -y de la ciencia en general- parece una ecuación difícil de resolver, pero estudiantes de la ESO y Bachiller han demostrado que es posible en el concurso de monólogos científicos Ciencia Show, organizado por el grupo Big Van en el Palacio Euskalduna. La iniciativa, ubicada dentro del evento Bizkaia Zientzia Plaza, sirve para acercar la ciencia a los jóvenes de una forma diferente.

«¡Uff…! Mi hijo cuando vea tanta gente no sale», comentaba la madre de uno de los participantes antes de que comenzara el evento. Decenas de estudiantes de instituto se han acercado este jueves a la sesión de estos monólogos sesudos, felices de poder salir de las aulas. Entre los asistentes estaban los alumnos del instituto de Cruces. «Les gustan mucho los monólogos», asegura una de las profesoras que ha invitado a sus alumnos a que se acerquen a los demás eventos, «pero como es en fin de semana… no sé yo si vendrán», bromea.

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Alicante: Ya soy matemátic@… ¿y ahora, qué? | Radio Alicante | Actualidad | Cadena SER

En 2017, los estudios de Matemáticas cumplen 20 años en la Universidad de AlicanteAntiguos alumnos de la UA regresan al campus para compartir sus experiencias profesionales con los futuros genios de las matemáticas

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¿Hay cromos que salen menos? La refutación matemática de la leyenda urbana | Verne EL PAÍS

La colección de La Liga de Panini constará de entre 550 y 570 cromos, dependiendo de los fichajes. Y seguirá circulando la leyenda urbana que apunta a que algunos de estos cromos se imprimen en menor cantidad. Según esta teoría de la conspiración, la pérfida empresa distribuiría menos cromos de estrellas como Messi y Ronaldo para asegurarse de que los niños siguen comprando más y más paquetes de cromos. Mientras tanto, el señor Panini ríe a carcajadas en su despacho mientras enciende un puro con un billete de 500 euros y le echa el humo a su propio sobrino, a quien le acaba de negar un cromo de Griezmann: “Sigue comprando, niño, que ya te saldrá”.

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Una mente extraordinaria | A vivir | Entrevistas | Cadena SER

Pi=3,1415926535897… Seguro que lo recuerdas. Es el número Pi, un número sin valor exacto que posee una cifra infinita de decimales. Indica la relación entre la longitud de una circunferencia y su diámetro.

¿Serías capaz de memorizar 22.514 de sus dígitos? Sí, has leído bien: 22.514. El 14 de marzo de 2004 alguien lo hizo. Con tan solo 25 años de edad un joven británico batió el récord europeo al recitar 22.514 decimales en cinco horas. Aquel día viajó desde Londres hasta la ciudad de Oxford donde le esperaban cientos de personas en el Museo de Historia de la Ciencia de la universidad. En el ambiente se respiraba inquietud, curiosidad y expectación. Una vez allí le condujeron a la pequeña sala donde estaba previsto que se celebrara el recital numérico. Todo estaba preparado. Expectación. El silencio se impuso y él empezó a recitar: “Tres coma uno, cuatro, uno, cinco, nueve…”. A un ritmo de una o dos cifras por segundo. Las reglas del evento eran muy rigurosas. No podía alejarse de la mesa excepto para ir al cuarto de baño pero acompañado por un empleado del museo, nadie podía hablarle para evitar distracciones, únicamente podía parar para comer algo o beber pero solo en intervalos de mil dígitos previamente acordados. Todas las miradas le vigilaban, también las cámaras de televisión. Transcurrida la primera hora, llegó la segunda, después la tercera… Su concentración era inquebrantable. A los diez mil dígitos hizo una pequeña pausa para desperezarse y beber algo de agua. El silencio gobernaba la sala pero en aquel momento la duda empezó a asomar en la mirada de todos, ¿sería capaz de alcanzar el récord? Su cansancio se hacía cada vez más notorio: “Deprisa, deprisa, debo continuar. No puedo aflojar, no puedo rezagarme, no puedo defraudar”, se decía constantemente. La tensión le dio el ánimo necesario para el esfuerzo final y, milagrosamente, llegó a los 22.514 dígitos. Habían transcurrido cinco horas y nueve minutos. El récord era suyo. Lo había conseguido.

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Números felices | ¡Mates, Mates!

Los números, al igual que las personas, pueden ser felices o infelices. Sin embargo, la felicidad de un número es mucho más sencilla. ¿Cómo distinguir si un número es feliz? Muy fácil: se suman los cuadrados de sus dígitos y se repite el proceso cuantas veces sea necesario; si en algún momento obtenemos un 1, hemos terminado y el número original es feliz. En caso de entrar en un ciclo, el número original es infeliz.

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Sobre matemáticas, filosofía, neurociencia, mecánica cuántica y… ¿qué más, Sir Roger Penrose? | Ciencia | EL PAÍS

¿Qué tienen en común la neurociencia, la filosofía y las matemáticas? ¿Y el tocino y la velocidad? Algunos se preguntarán cómo se relacionan disciplinas tan aparentemente distantes. Roger Penrose, profesor de matemáticas de la Universidad de Oxford, que acaba de cumplir 86 años, también se lo preguntó en algún momento de su carrera mientras enunciaba la llamada conjetura de la censura cósmica. La censura cósmica afirma que las singularidades de un agujero negro se encuentran inmersas en su horizonte de sucesos. Desde el punto de vista matemático, una singularidad es el punto donde una función matemática desencadena un comportamiento inesperado, como un salto infinito donde no puede determinarse su valor. Penrose asegura que la única singularidad que no está en un horizonte de sucesos (que podemos imaginarlo como el halo que delimita el agujero negro, o su borde o frontera), fue la que desencadenó el Big Bang.

Penrose, además de destacar por sus aportaciones matemáticas a la cosmologı́a moderna y su curiosa teorı́a de teselaciones aperiódica, también ha contribuido a la neurociencia, en su faceta menos conocida. Su principal hipótesis es que la actividad mental debe ser entendida cuánticamente. Postuló que existe algo en el razonamiento humano que es incomparable y superior al de una máquina. Este razonamiento es una interpretación del principio de incompletitud de Gödel. De forma sucinta, afirma que, en cualquier sistema consistente, existen enunciados que no pueden probarse ni refutarse a partir de los axiomas que lo definen. En otras palabras, existen límites en la demostración de un enunciado matemático y, por tanto, en secuencias lógicas programables en una máquina.

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