Un método de cálculo creado en Galicia abarata el diseño de puentes y edificios

Puentes, rascacielos, torres de comunicaciones, aerogeneradores… Todas son grandes y costosas infraestructuras. Y en todas debe primar un aspecto esencial: la seguridad. A la hora de construirlas no solo hay que tener en cuenta el terreno en el que serán ubicadas, sino que su resistencia al viento es otro de los factores esenciales. Deben estar preparadas para soportar condiciones extremas. Para ello, mucho antes de que se ponga la primera piedra, se diseña una maqueta que reproduce con la mayor fiabilidad posible la estructura real y se estudia en un túnel de viento. Pero ocurre que el modelo nunca es exactamente igual a como será el original. Las desviaciones oscilan entre el 10 % y el 15 % e, incluso en algunos casos, pueden existir diferencias de hasta el 25 %. Los ingenieros son conscientes de estos fallos, por lo que aplican un coeficiente de corrección. Por ejemplo, si las pruebas indican que un edificio puede aguantar rachas de 180 o 200 kilómetros por hora, se deja un margen de 30 o 50 kilómetros más, lo que también supone un sobrecoste en la construcción.

Ver Completo: La Voz de Galicia

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